#MujerRompeElSilencio #1 ”Cómo compartir el clóset con tu pololo y no terminar en el intento”

*Post escrito como colaboración para el blog de Prilov.com ❤ atrévanse a romper el silencio chiquillas.

Las cosas como son; actualmente la única y verdadera prueba de amor que le podemos entregar a nuestras piernas peludas es compartir el clóset con ellos (y créanme que esa duele más que cualquier otra).

Todas las que adoramos nuestros clóset, hemos invertido mucho tiempo, dedicación y sí una parte (muy) importante de nuestros sueldos de clase media en ellos, por lo que NO ES FÁCIL de un día para otro tener que violarlo con pantalones Dockers y poleras autografiadas de la segunda división del fútbol nicaragüense, que comprenderán que en ningún caso combinan con mi colección de chaquetas de lentejuelas varias ni menos respetan algún criterio de organización, ya que seamos honestos, si no han podido aprender, en 27 años, a bajar la taza del W.C o ponerle la tapa a la pasta de dientes, difícilmente podrán entender en un par de días que cada cosa tiene su colgador, su cajón y su lugar por color y/o textura. Olvídenlo. P1000672Este tema me toca personal y profundamente ahora que mi negro llegó a vivir de allegado conmigo, a una pieza de 2×2 y con un clóset proporcional a ese espacio. Confieso que a este mijito rico feliz le doy un hijo, le hago un queque, le cargo la bip, le jabono la espalda, le hago la fila y le soplo la sopa, pero compartir clóset es otra cosa, y siento que ha sido como dije antes, la única y verdadera prueba de amor que le he podido dar a esta altura de mi vida y mi cuerpo (y que de gracias que me quedaba alguna). 

P1000676Sí, es verdad que a veces me aflora el trastorno obsesivo compulsivo cuando encuentro un par de slip usados (sí slip, leyeron bien) en el cajón de mis calzones limpios, pero en general siento que gracias a la agüita de melissa y a poner todo de mi parte no hemos tenido mayores problemas. Él ha puesto su granito de arena tratando de ser más ordenado y yo el mío dándole cada vez más espacio, disminuyendo la cantidad de ropa que tengo a la vista; guardándola, regalándola o vendiéndolo (ya tú sabes donde).

Así que esta es mi historia #mujerrompeelsilencio, que me tenía entre la espada y la pared con dos opciones aparentes. Una, patiar a mi negro, comprarme un gato, pilas recargables para mi JapiJein y vivir forever alone hasta convertirme en una pasa o abrir mi corazón y mi clóset.

Y bueno, el amor fue más fuerte.

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