#MujerRompeElSilencio Yo no soy tu cosita.

Post en colaboración para Prilov.com ❤️

*Por primera vez, este #MujerRompeElSilencio no será irónico, ni divertido, ni doble sentido (pero sí tan real, como siempre ha sido).

Todos los días camino 20 minutos de mi casa a la pega. Todos los días espero la verde en el semáforo de Suecia con Providencia. Todos (casi todos) los días paso al Castaño a comprarme una marraquetita caliente. Todos, todos los días, al menos un weón pasa al lado mío y me dice cerca, asquerosamente cerca, un ‘’piropo’’ sin que nadie se lo pida.

Y cuando hablamos de ‘’piropos’’ inocentes y ‘’que te suben el ánimo’’ cómo dicen algunos sacoweas, me refiero a elegancias del tipo: ‘’te lo chuparía hasta dejarte seca’’ (sí, así tal cuál) o uno que me encanta para empezar el día: ‘’te haría cagar aquí mismo’’. Igual, están los románticos de siempre como el famoso: ‘‘coshhhhhiiiiita más rica’’ bien caluguento, con chupá de muela incluido y dejándote bien en claro que no te alcanza ni para animal, ni fruta, ni menos para persona po. C o s a. Qué bonito 💕.

Lo más violento de todo esto, no es el weón penca que se cree con la libertad de decirme lo que piensa él y su pico en desuso sobre mí, lo grave es que por muchos años consideré esta violencia como parte de mi rutina diaria, así como lavarme los dientes o comer palta.  

Tengo 28 años (casi 29 en verdá), así que si son buenos para las matemáticas (o pasaron cuarto básico), cacharán que he vivido con esta serenata de ‘’piropos pencas’’ desde hace más de 15 años (para que se hagan una idea: en ese tiempo el centella costaba $100) y en cada momento en el que he caminado por la calle. Da lo mismo si iba al kiosko a comprarme unos cheetos, si iba al dentista a cambiarme un bracket o si venía de tomar once con mi abuelita. Daba lo mismo si andaba con falda escocesa y colaless o con poncho de Alpaca, lo único importante eso sí, era que anduviera sola, porque así es como les gusta a estos pencas, que uno esté solita, para que nadie les conteste de vuelta, para sentirse poderosos y con el pico inflao.

Tantos años viví con esto, que puta, lo consideraba normal po. Parte de lo que toca vivir como mina, como que te duelan los ovarios o que te paguen menos por no tener pirula. Normal po, normal que TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA te empeloten con la mirada, se muerdan los labios y te tiren besitos cuando pasas. Que te punteen y te corran mano en el metro, o lo peor, que se acerquen a ti y te reciten cerquita en el oído poemas tan rancios que hasta Junior Playboy los encontraría rascas.

La wea de fondo, más que tratar de entender (y justificar) a estos mateweas, es  que nos cuestionemos en qué momento nos hicieron pensar que nos merecíamos esto. Que era culpa nuestra por salir con shores cortos y petoguataalaire, POR TOMAR HELADO PO CSM, por caminar moviendo el culo o aún más insólito ‘’por andar sola’’, como si por ser mujeres tuviéramos que salir con escolta presidencial cada vez que vamos a la esquina a comprar un berlín.  

No po. No es mi culpa, ni la de ninguna de nosotras. Ni de la que anda sola en la calle de noche, ni de la que anda mostrando el nuesni con su micro falda de charol. Si hay que echarle la culpa a alguien es a todos esos pelotudos/pelotudas que justifican que si le pegan a una mujer es ‘’porque se las buscó’’, si le sacan los ojos y la dejan semi muerta enpelota en la calle ‘’es porque andaba con varios a la vez’’ o si la violan ‘’es porque quizás se tomó una copita de más’’. En buena, c h ú p e n l o 😘 

Porque aunque les duela, no andamos solas, somos la mitad del país y del mundo entero y aunque nos queden años de tirarles helados, copetes, milkshakes o hasta cazuelas, esto va a cambiar cabritos.

Así que chiquillas, disculpen las molestias, pero tenemos que dejar de esperar ‘‘que las cosas cambien’’ y hacer la pega de exigir respeto en las pequeñas y grandes cosas de todos los días: como cuando no dejamos que nuestros pololos nos digan cómo vestirnos, como cuando exigimos ganar lo mismo por la misma pega🙄 o cuando no aguantamos que ningún weón nos levante la mano, aunque nos hayamos metido con todo su equipo de baby fútbol (igual, traten de no hacerlo, no hay pa qué).

Y a ustedes, weones charchas, les tengo un mensaje: váyanse con cuidadito, porque aunque parezca que andamos solas, solas no estamos.  

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